
Esta historia amenaza con ser contada. El término "alzheimer histórico" asusta. Y las armas químicas siguen sembrando desiertos de cólera aún hoy, en algún lugar remoto que un infeliz llamará mi hogar. Ya sea en Gaza, con las recientes denuncias por el uso de fósforo blanco. Sea en otro lado.
¿Necesitas más razones?

Arrhash es un viaje al estercolero del poder por una geografía sentimental inhóspita. Los ancianos escenifican ante la cámara el antirreflejo de este mundo poderoso y soberbio. España y Marruecos no están interesados en reconocer estos crímenes de guerra. Nuestros políticos han decidido dar carpetazo al asunto. Pero el cadáver se empeña en remover la tierra. Huele a gas...
Hay un dicho popular en el Rif: "Si te pica un escorpión debes usar su mismo veneno para curarte". En eso consistió el trabajo. En mirar cara a cara al veneno y usarlo como antídoto.
No se trata de pedir perdón. Ni de indemnizar siquiera. Es una deuda íntima entre el pasado y el presente: un pacto de paz entre dos naciones, dos mundos, y un único universo: el humano.
Javier Rada y Tarik El Idrissi, directores de Arrhash